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En el vertiginoso mundo digital, la suplantación de identidad se ha convertido en una preocupación omnipresente tanto para individuos como para empresas. ¿Qué nuevas tendencias y sofisticaciones están empleando los suplantadores? ¿Y qué medidas están tomando las empresas para proteger a sus usuarios? .

En esta entrevista junto a los expertos en ciberseguridad, Andrés Velázquez y Roberto Téllez de Telesign, exploramos estos temas cruciales que afectan a la seguridad en línea.

Según Velázquez, «hoy en día es mucho más fácil hacer fraude en el mundo digital que en persona». La transformación digital acelerada por la pandemia ha ampliado el alcance y la sofisticación de los ataques de suplantación de identidad. Ahora, los usurpadores pueden aprovechar los datos personales de los individuos para abrir cuentas fraudulentas en servicios financieros o incluso acceder a cuentas bancarias existentes.

Suplantación de identidad: más allá de los individuos

La suplantación de identidad no se limita a los individuos; las empresas también son blanco de estos ataques. Téllez señala que «la suplantación de la identidad digital aplica en prácticamente todas las interacciones digitales entre una organización, una empresa y una persona». Desde suplantar cuentas en redes sociales hasta robar propiedad intelectual, los atacantes aprovechan cualquier oportunidad para obtener ganancias o información confidencial.

El desafío de equilibrar seguridad y comodidad

Uno de los mayores desafíos en la lucha contra la suplantación de identidad es encontrar el equilibrio adecuado entre seguridad y comodidad para los usuarios. Téllez destaca que «cuando uno dice ‘tengo que proteger mis datos’, sí, pero si no entrego mis datos, no me ofrecen este servicio». La fricción entre la seguridad y la conveniencia es evidente en cada interacción en línea, donde los usuarios desean proteger su información sin sacrificar la experiencia del usuario.

Medidas de seguridad y prevención

Para abordar estos desafíos, las empresas están implementando medidas de seguridad más sólidas. Téllez menciona el uso de datos y análisis para detectar actividades sospechosas antes de que ocurra un fraude. Además, se enfatiza la importancia de la autenticación de dos factores y otras medidas de seguridad para proteger los datos personales de los usuarios.

En conclusión, la suplantación de identidad digital representa una amenaza constante en el panorama tecnológico actual. Tanto individuos como empresas deben estar alerta y tomar medidas proactivas para protegerse contra estos ataques. Con una combinación de tecnología avanzada y conciencia de seguridad, podemos mitigar los riesgos y mantener la integridad de nuestras identidades en línea.